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os
afrodisíacos (vocablo que proviene de Afrodita,
diosa griega de la belleza y el amor) son una
constante universal. Hierbas silvestres,
alimentos sofisticados, extractos de cuernos,
exóticas especias y pócimas brujeriles que
vitalizan a los amantes extenuados o faltos de
deseo erótico, se encuentran en todas las
culturas. Por ejemplo en China se valoran como
afrodisiacos al cuerno y los testículos de los
rinocerontes, en Corea del Sur se utiliza la
famosa raíz de gingseng, en Egipto Veneran las
cualidades estimulantes del ajo. En México
encontramos que en la época prehispánica se
usaba la zarzaparrilla como vigorizante sexual.
Actualmente, como sociedad seguimos en la
búsqueda del brebaje del amor y entre las
recomendaciones para un encuentro amoroso,
siempre salen a relucir los platillos con
ostiones o gran cantidad de cebolla.
Ingredientes que acompañados de verduras como
apio, espárragos, chícharos y ejotes; más un
gran número de hierbas y/u hongo pueden dar un
excelente resultado. Los afrodisiacos una
fórmula mágica de fe Los encuentros sexuales
nada tienen que ver con apretar el botón de
encendido y responder infaliblemente ante
cualquier estímulo. La respuesta sexual humana
es más compleja; se nutre de sensaciones e
imágenes, de valores personales y culturales,
así como de muchas fuentes que se combinan con
nuestros reflejos biológicos para crear una
experiencia erótica. La mayoría de las veces,
cabe mencionar que no todas, la falta de deseo
sexual tiene su origen en aspectos psicológicos.
El miedo, los prejuicios sociales, la baja
autoestima, son determinantes para inhibir el
deseo. Si alguien otorga a los afrodisiacos el
poder de solucionar sus problemas es casi un
hecho que así será. Pero la solución no está en
consumir placebos. No se deje engañar En el
Nuevo Informe Kinsey sobre Sexo (pág. 252) se
afirma categóricamente que "Hasta ahora ninguna
sustancia ha demostrado ser efectiva, a pesar de
lo que dicen las compañías que hacen propaganda
de esos productos". Un estudio publicado por el
Instituto de Investigación Sexual de la
Universidad de Hamburgo, reveló que de los
productos afrodisíacos supuestamente infalibles
que circulan en Alemania, ni uno solo contenía
la cantidad mínima necesaria de sustancia activa
para provocar una respuesta fisiológica en el
organismo. Sobre los afrodisíacos Un estimulante
sexual que por siglos se ha utilizado es el
alcohol. Sin embargo éste no tiene ninguna
ingerencia en algún funcionamiento sexual. Lo
que secede es que las bebidas etílicas ayudan a
que las personas se desinhiban y la distancia
entre los cuerpo se acorte. Lo paradójico es que
el exceso produce un efecto contrario: se pierde
el interés por un encuentro sexual. En este
apartado vamos a mencionar algunos que son de
los más nombrados y conocidos. La yombina se
obtiene de la corteza del árbol tropical llamado
yohimbé. Este alcaloide actúa sobre el
simpáticos, la parte del sistema nervioso que
gobierna las funciones automáticas del
organismo, como la digestión y la actividad
cardiaca; también es un excelente vasodilatador.
La yumbina ensancha los vasos sanguíneos que
irrigan los órganos sexuales pélvicos internos y
externos, lo cual favorece la erección en los
hombres y facilita la excitación sexual en las
mujeres. No obstante, no se ha demostrado que
estimule el deseo sexual. La cantárida o mosca
española es muy peligrosa. Se obtiene triturando
al insecto hasta convertirlo en polvo, luego se
destila para obtener extracto o se comprime en
píldoras. Su efecto al principio es una erección
bastante firme y un cosquilleo en la uretra: la
respuesta no es más que un signo grave de
intoxicación, el cual puede hasta ocasionar la
muerte. Las drogas como el opio, heroína,
cocaína, LSD y éxtasis (la droga del amor),
tampoco tienen ningún efecto en las funciones
sexuales. Estas drogas son agentes psicotrópicos
que actúan sobre la capacidad perceptiva del
cerebro, así es que, el encuentro erótico va a
depender de la experiencia subjetiva de quien ha
ingerido la droga. Los afrodisíacos sólo una
predisposición Por todos es sabido que la fe
mueve montañas. Si uno cree y confía en los
poderes de cualquier sustancia, podría ésta dar
algunos resultados; pero no es en sí el tónico
lo que milagrosamente puede ayudar. Los llamados
afrodisíacos actúan psicológicamente, es por eso
que algunas veces funcionan. Lo más recomendable
y honesto que se puede hacer ante cualquier
disfunción es: acudir con un profesional, ya sea
médico, psicólogo, sexólogo o sexoterapeuta en
busca de apoyo. Quizás la falta de deseo se daba
sólo al estrés, o bien, tenga su origen en
alguna afección física mayor, en este caso, de
nada servirá comer ostiones con ajos....
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