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l deseo sexual
y la respuesta sexual del ser humano son
procesos muy complejos, que incluyen estímulos y
reacciones tanto cerebrales como mecánicas. En
ellos interviene el organismo en su totalidad,
en un proceso psicosomático que incluye: la
actividad cerebral la actividad hormonal la
actividad cognitiva. Ésta última es la que
engloba tanto las experiencias sexuales o
"aprendizaje" del individuo como sus
motivaciones e intereses en el momento de la
respuesta sexual. Cuando un eslabón de esta
complicada cadena se desincroniza del resto,
tanto el deseo como la respuesta o conducta
sexual del hombre o la mujer se ven afectados.
El interés por el sexo puede disminuir, ya sea
temporaria o permanentemente, y también pueden
aparecer las disfunciones sexuales, tales como
la impotencia, la falta de excitación, la
imposibilidad de llegar al orgasmo, la
dispareunia (dolor al mantener relaciones
sexuales), etc. Este proceso recibe la
denominación de trastorno del deseo sexual
hipoactivo o inhibido. Son muchas las personas
que lo padecen, aunque no todas llegan a una
consulta profesional para recibir el diagnóstico
adecuado y la ayuda médico-psicológica que
requiera su trastorno. Siendo la esfera de la
sexualidad tan importante para la calidad de
vida del ser humano, muchas de estas personas
vivirán insatisfechas e infelices. Debido a la
mayor información y apertura sexual de las
últimas décadas, otros pueden acceder a la
atención y su problema es generalmente abordado
con éxito. Causas Ya que el proceso que hemos
descripto es tan complejo, muchas son las causas
que pueden alterarlo. Las más frecuentes tienen
que ver con la esfera cognitiva, es decir, con
las experiencias sexuales que dan motivación a
la conducta sexual. En su forma adquirida, el
descenso de la motivación sexual puede deberse a
una situación de pareja poco satisfactoria,
aburrimiento o infelicidad. Cuando esta
situación se prolonga en el tiempo, los hombres
suelen sufrir un marcado desinterés por la
actividad sexual, más frecuentemente que
impotencia. En las mujeres el síntoma más
frecuente es la inhibición de la excitación. Los
procesos de estrés suelen causar este trastorno,
ya sea que la situación estresante tenga directa
relación con el sexo o su efecto sea
inespecífico. También puede responder a
acontecimientos traumáticos sufridos en la
infancia y/o adolescencia, que pueden hacer su
irrupción en la vida de la persona adulta en la
forma de inhibición del deseo sexual. Muchos
individuos que acusan este problema se han
desarrollado en el seno de familias
disfuncionales. Es frecuente el trastorno de del
deseo sexual hipoactivo en personas que sufren
una dependencia, como el alcoholismo o los
psicofármacos. Muchas drogas pueden intervenir
en el proceso funcional de la excitación y el
orgasmo. Otra de las causas frecuentes es un
inadecuado perfil hormonal, en especial un bajo
nivel de andrógenos. La testosterona es
necesaria para mantener el deseo no sólo en el
hombre, sino también en la mujer, aunque en ésta
los niveles normales son mucho más bajos. ¿Cómo
se presenta? Es importante que sepamos los
síntomas más frecuentes de este trastorno, a fin
de que podamos individualizarlo y llegar a una
consulta profesional que nos devuelva un estado
de plena satisfacción. Por lo general, la
persona afectada por el trastorno de deseo
sexual inhibido o hipoactivo siente un marcado
desinterés por la actividad sexual. Situaciones
con una alta carga erótica pueden no afectarle
en lo más mínimo. En el plano de la pareja esto
puede tener consecuencias importantes. Aunque un
buen número de individuos no acusarán ante su
partener esta situación, y seguirán manteniendo
relaciones sexuales que satisfagan a su pareja,
ellos sentirán una gran apatía. En otros casos,
la ausencia de deseo y hasta las disfunciones
que pueden aparecer en carácter reactivo
(impotencia, dispareunia, anorgasmia) harán que
la actividad sexual de la pareja mengue y hasta
desaparezca, lo cual lleva generalmente a serios
problemas de relación. En los casos en que la
falta de interés sexual se debe a la
insatisfacción por la actual pareja (variante
situacional), el individuo podrá conservar deseo
por otros objetos sexuales que puede ser normal
o hasta exageradamente intenso. Cuando el
individuo afectado no tiene una pareja estable,
el problema puede perdurar por años, e incluso
perpetuarse. En todos los casos, lleva a una
situación de gran insatisfacción personal. El
profesional puede diagnosticar el trastorno y
encontrar su o sus causas. Cuando los síntomas
se explican como consecuencia de un cuadro
psiquiátrico como la depresión, o de una
enfermedad física, endocrinopatía, etc., sabrá
buscar la terapéutica adecuada...........
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