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Qué son las
fantasías? Ficciones creadas por nuestra mente
en forma consciente. Llana y concreta, así es la
definición de la fantasía, uno de los rasgos
humanos más artificiosos y abstractos. La
capacidad de emplear palabras, símbolos y
recuerdos dirigidos a fomentar las fantasías
surge en la infancia; y desde entonces, en menor
o mayor medida según las fomentemos, las
fantasías nos acompañarán el resto de nuestra
vida. La fantasía es el medio por el cual los
niñ@s dominan al mundo, de la misma forma como
los amantes tornan en erotismo una mera relación
carnal. En las fantasías se pueden manipular,
invertir, modificar o mejorar cualidades; se
puede acceder a lo que no ocurriría en la vida
real, lo cual las convierte en excelentes
herramientas para lograr la plenitud sexual. El
origen de las fantasías sexuales A partir de la
niñez, la mayoría de la gente tiene fantasías
sexuales que cumplen una variedad de funciones y
que generan un amplio abanico de respuestas. Sin
embargo, como generalmente l@s adult@s no pueden
recordar sus preocupaciones infantiles respecto
a la sexualidad, prefieren creer que l@s niñ@s
son incapaces de tener de tales pensamientos. No
obstante, es preciso recordar que somos seres
sexuados aún antes del nacimiento y que, tanto
el comportamiento como el pensamiento sexuales
están implícitos en nuestros genes. Por ende, el
negar o reprimir la respuesta sexual en los
infantes, es fragmentarles la vida. Al respecto,
Sigmund Freud construyó una teoría bastante
exitosa; él opinaba que el origen de las
fantasías sexuales estaba fincado, entre otras
cosas porque la sexualidad es una función muy
frustrante, ya que los deseos sexuales aparecen
en la niñez, pero su satisfacción llega hasta la
adolescencia. Independientemente de si esta
teoría es acertada o no, o de los motivos por
los cuales se origina esta práctica, es
importante reconocer que el fantaseo sexual
puede llegar a ser una fuente de placer por sí
mismo. Una actividad auto erótica que vale la
pena explorar. Mitos y telarañas en torno al
fantaseo sexual Históricamente las fantasías
eróticas han sido tachadas como síntomas de
enfermedad mental, sobre todo aquellas que se
apartan del acto heterosexual. Incluso en
algunas religiones se han catalogado como actos
pecaminosos (pues estos abarcan pensamiento,
palabra, obra y omisión. O sea que no hay
salida). No obstante, a pesar de ser
consideradas conductas aberrantes, producto de
insatisfacción, material sexualmente explícito y
demás, el material mental erótico es una
práctica vigente y muy socorrida por individu@s
sanos, sexualmente satisfech@s y con gran
capacidad creativa, principal requerimiento para
esta actividad erótica. Es común confundir a la
fantasía con el deseo sexual, ya que ambos
conceptos se circunscriben meramente al marco
mental sobre el mismo contexto, la sexualidad,
sin embargo mientras la primera se refiere a la
evocación de una situación ficticia, el deseo es
el anticipo de una situación real. Aunque
también puede darse el caso de que el deseo
tenga su origen en una fantasía, es importante
dejar claro que no son lo mismo. ¿Cuál es la
función de las fantasías sexuales? "Las
fantasías sexuales se producen en una gran
variedad de marcos y circunstancias. A veces
esos interludios imaginativos se provocan con
toda intención para pasar el rato, para animar
una situación tediosa o ponerle un poco de
picante al acto amoroso. Otras veces la fantasía
flota en nuestra conciencia de forma
aparentemente accidental, tal vez desencadenada
por ideas o sentimientos de los que apenas
tenemos conocimiento." (Masters y Johnson, 1982)
Fuente de excitación. Recurrir a una fantasía es
uno de los trucos más utilizados si de generar
excitación se trata. Ya sea como preámbulo para
enzarzarse en el jugueteo sexual, o como
detonador del orgasmo, es pues, un excelente
auxiliar en amantes deseosos del non plus ultra
del placer sexual. Además de contrarrestar la
monotonía, también en su papel de cirujano
plástico sin bisturí, la evocación erótica nos
provee de los atributos físicos que siempre
hemos deseado, terminando así con los complejos
y frustraciones. Sexualidad sin peligro. Dejando
de lado que por medio de la imaginación nadie ha
contraído una Infección de Transmisión Sexual,
podemos agregar que es un medio totalmente
seguro para aquellos fanáticos de la fobofilia
(placer en las situaciones de peligro o miedo).
Evita riesgos. Si se tiene en cuenta que casi
todas las fantasías sexuales presuponen
personajes o situaciones "moralmente impropias o
ilegales", en la vida real se pone de manifiesto
la importancia del factor riesgo,
afortunadamente sorteado por la imaginación.
Válvula de escape a sentimientos reprimidos. Una
vía efectiva para descargar tensiones o
necesidades internas. Todas las prohibiciones
pueden ser sorteadas mediante la imaginación. Es
precisamente en la ficción donde podemos llevar
a cabo todas las prohibiciones de la vida real
sin sufrir del escamio social. ¿Y qué fantasea
la gente? En gustos se rompe el género y las
fantasías de cada individuo van en relación al
marco vivencial de cada persona, sin embargo
existen algunos tipos de fantasías sexuales
comunes y entre ellos se encuentran: 1. La
experimentación. Visualizar situaciones que
nunca han sido probadas en la vida real. Formas
absolutamente insólitas de actividad sexual:
zoofilia, necrofilia, incesto, etc. 2. Dominio.
Mantener bajo control a la pareja sexual ya sea
a través de la coerción o por el influjo de las
cualidades. Algunas variantes de esta modalidad
son el sadismo y el masoquismo. 3. Cambio de
pareja. Sin duda una de las fantasías más
corrientes, pero también de la que más
sentimientos de culpa desemboca, pues fantasear
con una pareja distinta cuando se hace el amor
con el cónyuge o con el compañero habitual causa
mucho pesar. Lo mejor es desechar tales
sentimientos, pues es muy probable que tu otra
mitad haya tenido idénticos pensamientos. 4.
Sexualidad en grupo. La visualización de orgías
a la participación hetero y bisexual se
contempla en esta fantasía. Un dato curioso es
que muchos de los asiduos a esta evocación están
dispuestos a llevarlas a la práctica. 5.
Relaciones a primera vista. Esto tiene mucho que
ver con el ideal del amor que siempre nos han
manejado medios masivos, en donde todas las
cualidades de las parejas perfectas,
difícilmente recaen en un ser de carne y hueso,
por ello resulta mucho más sencillo a manera de
Frankenstein, construir un ideal aunque sea sólo
imaginario. 6. Escoptofilia. Los mirones no
están descartados en las fantasías sexuales más
recurrentes. Casados, descasados, viudos,
dejados, chicos y grandes la asumen como su
preferida. 7. Violación. Sin duda una de las que
más controversia causa, por aquello de que si lo
evoca es que lo desea, pero esta interpretación
es equivocada. De alguna manera esta fantasía
confirma a la mujer su papel pasivo en la
relación sexual. Hombre heterosexual* Mujer
heterosexual* 1. Sustitución de la pareja
formal. 2. Relación sexual coercitiva con una
mujer. 3. Observación de la actividad sexual. 4.
Relaciones homo-sexuales. 5. Experiencias
sexuales en grupo. 1. Sustitución de la pareja
normal. 2. Relación sexual coercitiva con un
hombre. 3. Observación de la actividad sexual.
4. Amores idílicos con hombres conocidos. 5.
Relaciones lésbicas. Hombre heterosexual* Mujer
heterosexual* 1. Imágenes de la anatomía sexual
masculina. 2. Relación coercitiva con un hombre
homosexual, uno o varios. 3. Relación
heterosexual con mujeres. 4. Amores idílicos con
hombres desconocidos. 6. Situaciones sexuales en
grupo. 1. Relaciones sexuales coercitivas. 2.
Relaciones idílicas con la pareja formal. 3.
Relaciones heterosexuales. 4. Evocación de
lances sexuales anteriores. 5. Imágenes de
sadismo. Fantasía vs Realidad El hecho de que
una persona emplee una fantasía sexual no
presume necesariamente que desee llevarla a la
práctica. En gran número de ocasiones las
fantasías se oponen a las creencias y escala de
valores de quien las evoca pero como lo único
que compromete es la imaginación se las acepta.
Hay casos de personas que las han llevado a la
práctica, pero ya en terrenos reales tales
acciones han perdido mucho de la magia que
poseían en la mente. Paradójicamente una
fantasía puede ser convertirse en una mala
experiencia si se hace realidad. En el mismo
renglón se encuentra el compartirla o no con la
pareja, pues al tornarla de los demás, pierde
ese toque de exclusividad. La opción de hacer
realidad o compartir las fantasías queda al
libre albedrío. Lo más importante de todo esto
destacar a la fantasía como afrodisíaco y el
único antídoto efectivo para contrarrestar la
realidad.....
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