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Por mucho
tiempo se creyó que se debía doblar la ración de comida, pero la
idea no es comer por dos, sino lo suficiente para que tanto la
madre como el niño se alimenten y no sufran ninguna deficiencia,
pero sin abusar. Algunos nutrientes son más necesarios que otros
durante este hermoso período, por lo que es importante que los
conozcas. Éstos serían el ácido fólico, la vitamina D, el
hierro, el calcio y el zinc. El hierro es fundamental para
prevenir la anemia, que durante el embarazo retarda el
crecimiento del feto, aumenta la posibilidad de la muerte de la
madre y del niño en un 2,5%, acrecienta la posibilidad de
pérdida del bebé, las malformaciones genéticas, y el bajo peso
del recién nacido. La carecia de hierro es la causa fundamental
de esta enfermedad, que se puede contraer con mayor facilidad si
se tienen varios embarazos repetidos, donde la madre no puede
reponer el hierro perdido. Este mineral se encarga de
transportar oxígeno, de la síntesis del ADN y de producir mayor
energía en los músculos. Durante el embarazo es recomendable un
suplemento de hierro que indique el médico, pues se necesita
este mineral en mayor cantidad. Los alimentos ricos en hierro
son las leguminosas, las carnes rojas y blancas, las hortalizas
verdes, los huevos, las frutas secas y los cereales fortificados
con el mineral. Por otra parte, la vitamina D es disoluble (se
diluye en la grasa del cuerpo) y ayuda a la absorción del
calcio. La embarazada debe exponerse protegida, claro está, al
sol, y beber mucha leche, que además de tener el calcio, es
fortificada con esta vitamina. El calcio es el mineral más
abundante del cuerpo y el 99% se encuentra en los huesos. Es
importantísimo para la óptima formación ósea del bebé y para
fortalecer los huesos de la madre, pues si la dieta no suple el
calcio necesario, el bebé lo tomará de las reservas maternas.
Todos los lácteos, las hojas verdes, los frijoles, y el tomate
son alimentos que contienen este mineral. El ácido fólico es
básico para que no hayan problemas en la formación del cerebro y
en el tubo neuronal. Además, su contínua ingestión previene el
aborto, el parto prematuro y el bajo peso del recién nacido. El
ácido fólico está presente en diversos alimentos como el hígado,
los panes integrales, cereales, frijoles, guisantes, y vegetales
con hojas verdes, frutas y levadura. Por último el zinc, que se
encuentra tanto en los glóbulos blancos como en los rojos es
fundamental pues es un componente de las enzimas, y forma parte
de las células humanas y de las hormonas (hormonas sexuales, de
crecimiento y la insulina). Por esto, y para que el cuerpo
funcione de manera óptima durante el período de embarazo es un
mineral muy requerido. Las principales fuentes del zinc son el
hígado, la leche, las espinacas y los frijoles. Ahora ya sabes
que debes comer durante este momento tan importante, pero
recuerda que un médico es el que mejor puede juzgar si te hace
falta algún suplemento, si más bien tienes algún exceso que sea
peligroso o si requieres una dieta especial. Así que consulta
con uno y aliméntate bien, para que tanto tú como esa nueva vida
que llevas en tu vientre estén sanos y todo llegue a un feliz
término..... |