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a variedad en
las actividades físicas es una de las claves
para mantenerse en forma. Ningún ejercicio en
particular cubre adecuadamente todas las
necesidades del cuerpo. El levantamiento de
pesas y los ejercicios de musculación, por sí
mismos, no ofrecen al organismo todos los
beneficios de la actividad deportiva. Entre
estos beneficios se encuentra el entrenamiento
cardiovascular que dan principalmente las
actividades aeróbicas. El saber coordinar ambos
tipos de actividad será una excelente elección
para lograr bienestar más belleza y fuerza
física. El entrenamiento con pesas aumenta la
fortaleza y resistencia muscular, trabajando
varios grupos distintos de músculos en poco
tiempo. El principio básico es la sobrecarga, un
estímulo adicional que hace que los músculos se
desarrollen cuando se sostiene e incrementa el
peso durante el tiempo. Cuando hablamos de
actividades deportivas que influyen en la
musculación hay que distinguir entre:
Entrenamiento con pesas: puede tener un objetivo
estético, como en el caso del fisicoculturismo.
Como lo indica su nombre, constituye una
verdadera cultura del físico, y quienes lo
practican tienen un alto compromiso, mucho mayor
cuando esta actividad se vuelve profesional.
Pero las pesas pueden servir para otros
propósitos, como adquirir mayor fuerza y
resistencia como apoyo a otras actividades
deportivas. O como un método para rehabilitar
músculos y articulaciones lesionadas y/o
sometidas a inmovilización y reposo forzado.
Trabajo con sobrecarga: el cual no
necesariamente significa usar pesas y aparatos
de fuerza. Estamos haciendo una actividad de
sobrecarga cuando hacemos un esfuerzo mucho
mayor al que se requiere para romper la simple
inercia de la quietud en un plano horizontal, o
cuando sumamos a nuestro peso corporal otro
adicional: tobilleras, mancuernas, suelos
pesados como la arena, etc. Esta exigencia
permite al cuerpo ganar en fuerza resistencia y
bienestar. Jamás se debe comenzar un programa de
ejercicios sin la aprobación de un profesional
médico. Cuando éste da su visto bueno, el plan
de entrenamiento con pesas u otra sobrecarga
debe ser delineado por un especialista. Tipo de
ejercicio distribuidos en diferentes días de la
semana, posturas correctas, pesos indicados,
tiempo de descanso entre las series de
ejercicios, etc., son de suma importancia y no
deben ser decididos al azar. Es necesario
comenzar la sesión realizando ejercicios de
calentamiento, ya que forzar los músculos cuando
están fríos puede dañarlos. El precalentamiento
incrementa el ritmo cardíaco y la circulación de
la sangre, aumenta la temperatura de los
músculos y tejidos conectivos y mejora la
función muscular. También es esencial la
relajación posterior al ejercicio, estirando los
músculos despacio y en forma gradual. Una dieta
equilibrada Cuando el cuerpo es sometido a un
entrenamiento de gran exigencia, necesita tener
a su disposición los elementos nutricionales que
esta actividad va a reclamar. En primer lugar,
necesitará energía disponible para realizar el
esfuerzo. Esta se encuentra fundamentalmente en
los hidratos de carbono, pero también en las
reservas de grasa del propio cuerpo. Cuando el
atleta requiere de un crecimiento muscular, la
materia prima que el organismo usa es la
proteína, principal constituyente de los
músculos. Los productos animales y sus derivados
(carne, leche, huevos pescados, etc.) aportan
proteínas completas, con los aminoácidos
esenciales en cantidades suficientes para el
mantenimiento y crecimiento de los tejidos.
También algunos alimentos vegetales contienen
proteínas, como la soja y sus derivados. Hay que
aclarar que el sólo hecho de consumir mucha
proteína no aumentará la masa muscular. Esta
sólo se aumenta con un adecuado y progresivo
entrenamiento, el cual sirve de estímulo para
que el tejido crezca. El ejercicio, acompañado
de una dieta adecuada, es el factor más
importante para aumentar el tamaño, la fuerza y
la resistencia de un músculo o grupo muscular.
Además, el consumir aminoácidos o proteínas en
forma de suplementos y en una forma
indiscriminada puede provocar desbalances
hormonales, pérdida de calcio, trastornos
hepáticos y renales, etc. Lo ideal es llevar una
dieta equilibrada, cuidando de poner a
disposición del organismo lo que éste necesita
en cantidades razonables. Verduras y frutas
frescas son la mayor fuente de vitaminas y otros
micronutrientes que actúan en múltiples procesos
orgánicos. Es necesario beber gran cantidad de
líquido, especialmente en días calurosos para
reemplazar el agua perdida por la sudación.
Peligros En su afán por ganar masa muscular,
muchos recurren a la acción de las hormonas
masculinas. La testosterona afecta a todos los
sistemas y tejidos, cumpliendo dos funciones
principales: la androgénica, que promueve la
masculinización, y la anabólica, formadora de
tejidos. Existen sustancias sintéticas, los
anabolizantes artificiales, que causan
respuestas similares a las producidas por la
corteza adrenal y los testículos. Estos
esteroides activan genes específicos, aumentando
el metabolismo de las proteínas, estimulando la
producción de glóbulos rojos, y produciendo un
aumento artificial del volumen muscular. Pero
tienen muchos efectos perjudiciales que es
necesario conocer, entre los que se destacan el
acné, aumento del deseo sexual acompañado a
veces de impotencia; atrofia testicular con
disminución en la producción de espermatozoides;
aumento del tamaño de las mamas; agrandamiento e
inflamación de la próstata, disfunción renal y
aumento de la agresividad. En los adolescentes
pueden provocar el cierre prematuro del
cartílago de crecimiento de los huesos largos
con detención del crecimiento. En las mujeres
provocan trastornos del ciclo menstrual y
masculinización; crecimiento del vello facial y
corporal, agrandamiento del clítoris,
engrosamiento de la voz. Finalmente, que los
anabólicos esteroides produzcan ganancia
muscular no significa que aumenten la fuerza, la
resistencia y agilidad. Otro riesgo que corren
los amantes de las pesas es la adicción al
ejercicio, también llamada vigorexia. Se trata
de un trastorno en el cual se realizan prácticas
deportivas en forma casi irracional y
compulsiva, sin importar las consecuencias para
la salud. El fiscoculturismo es uno de los
deportes que más comúnmente está relacionado con
este tipo de trastorno. El exceso de ejercicio
está relacionado con las endorfinas, hormonas
con propiedades similares a la morfina, que
actúan como analgésicos orgánicos. Cuando se
practica deportes hasta extenuarse el organismo
comienza a producir estas sustancias para
aliviar los síntomas, y esto permite poder
continuar el trabajo por más tiempo cada día. A
medida que pasa el tiempo se requerirá una
cantidad cada vez mayor para poder soportar el
dolor, lo que acarreará serias consecuencias.
Todo esto lleva al desarrollo de una verdadera
adicción a las endorfinas. Cuando se pierde el
verdadero objetivo de las prácticas deportivas,
el bienestar, los riesgos pueden ser mayores que
los beneficios.......
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