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almar la
ansiedad El yoga, como técnica milenaria para el
cuidado y desarrollo de la persona integral,
atiende a las necesidades físicas, psíquicas y
espirituales. La palabra yoga deriva de la raíz
sánscrita yuj, que significa unirse o unión. Es
quizá por eso que en las últimas décadas se ha
extendido su práctica fuera del oriente hacia
las culturas occidentales, tan afectadas por un
ritmo de vida estresante. Mediante sencillas
prácticas, el yoga propone al hombre el dominio
su cuerpo y en especial sus emociones,
combatiendo los trastornos de ansiedad, una
serie de patologías cuya incidencia ha crecido
abruptamente en los últimos años. Aquello que se
conoce genéricamente con el nombre de YOGA es un
conjunto de prácticas que incluye el desarrollo
de la espiritualidad. Pero quien esté interesado
en revertir procesos estresantes puede valerse
sólo de una de esas disciplinas, el Hatha Yoga,
rama dedicada al cuidado del cuerpo y el control
de la ansiedad. Según una de las figuras más
respetadas del yoga en occidente, la famosa
yogui Indra Devi: "La ciencia del yoga tiene una
parte dedicada exclusivamente al correcto
cuidado del cuerpo humano y de todas sus
funciones, desde la respiración hasta la
excreción. Sus métodos son totalmente distintos
de los otros sistemas de cuidado de la salud,
porque los objetivos del yoga son, por encima de
todo, acabar con las causas verdaderas de la
enfermedad, que consisten principalmente en una
oxigenación deficiente, en una alimentación
pobre, en el ejercicio inadecuado y en la
defectuosa eliminación de los productos de
desecho que envenenan nuestro organismo". (*) La
práctica Para quienes sólo tienen interés en
utilizar el Yoga para mejorar su estado de salud
físico y mental, basta con realizar tres de los
pilares fundamentales del yoga: la ejercitación
de las posturas (llamadas asanas), la
respiración profunda y los ejercicios de
relajación, dejando la meditación para las
personas que buscan, además, una filosofía de
vida. En el Hatha Yoga, la ejercitación de las
posturas va acompañada del entrenamiento en
respiración y relajación profundas, junto a la
alimentación adecuada. A diferencia de los
ejercicios de gimnasia, se apunta al bienestar
integral del ser humano. Las posturas
constituyen un estilo especial de ejercicio
físico, muy diferente de los tradicionales, como
las actividades deportivas conocidas. Se basa en
la adopción de una postura corporal por vez,
mientras se trabaja en la relajación de todos
los músculos que no intervengan para sostenerla.
A pesar de su apariencia de "quietud" y "falta
de agitación", el yoga es una actividad
verdaderamente aeróbica. Se adiestra al
principiante en una técnica de respiración
completa y profunda que, sostenida durante la
práctica de las posturas, logran una excelente
oxigenación. Las posturas son innumerables, pero
con una serie de sólo una decena se puede lograr
gran provecho. El cambio del eje de gravedad de
algunas de ellas beneficia al sistema
circulatorio, previniendo hipertensión arterial
y enfermedades cardiovasculares. Las técnicas de
relajación logran recuperar gran parte de la
elasticidad perdida por el paso del tiempo y una
vida sedentaria. Yoga para el estrés El yoga no
nació para combatir el estrés ya que, tal como
lo conocemos hoy, era impensable en el Oriente
de hace miles de años. Pero la conjunción de un
ejercicio suave, una gran práctica respiratoria
y una especial atención a la relajación, logran
quebrar estados de ansiedad y nerviosismo. Hay
un sinnúmero de cualidades de esta práctica que
la hacen especialmente beneficiosa para el
hombre y la mujer estresados. En primer lugar,
no es competitivo y para su práctica no se
requiere de instrumentos, aparatos de gimnasia,
vestimenta deportiva ni compañeros de equipo.
Cualquiera, luego de una etapa de entrenamiento
con un yogui avanzado, puede practicar las
posturas o asanas en sólo una hora o menos, dos
o tres veces por semana, o cuando un especial
estado de nerviosismo lo requiera. La única
condición es realizar las posturas en un lugar
tranquilo, lejos de ruidos molestos y
disturbios. Basta con tender una manta o
realizarlas sobre una alfombra para evitar la
dureza y baja temperatura del piso, y aflojar la
vestimenta para permitir la normal circulación y
respiración. Muchas personas se han apoyado en
la práctica del Hatha Yoga para lograr cambios
radicales, como dejar de fumar o de beber, ya
que la práctica ayuda a controlar la ansiedad,
fuente de toda adicción psicológica. Pero hay
que tener en cuenta que los cambios de
comportamiento siempre deben ir acompañados de
modificaciones en todos los planos de la vida,
como la alimentación, el descanso, etc..........
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