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no de los
venenos más potentes que existen, la toxina
botulínica, ha demostrado su eficacia para el
tratamiento de la hiperhidrosis (o sudoración
excesiva) axilar. Aunque ya se había comprobado
que la toxina era eficaz para evitar este
problema en las manos, nunca se había demostrado
su validez para una de las zonas donde más se
suda, las axilas. Científicos del departamento
de Dermatología de la Universidad de Ludwig-Maximilians
y del departamento de Neurología de la
Universidad Técnica de Múnich (ambas en
Alemania), han llevado a cabo un ensayo clínico
aleatorio y doble ciego para averiguar si este
método podía ser utilizado para luchar contra la
hiperhidrosis axilar y de las manos, dos tipos
de sudoración excesiva cuyo tratamiento no suele
ser satisfactorio. Las expectativas eran buenas,
ya que suponían que la toxina botulínica A
podría detener el proceso al bloquear la
liberación de acetilcolina, un mediador de la
neurotransmisión del nervio simpático, situado
en las glándulas sudoríparas. En el ensayo
clínico, que ha sido publicado en la última
edición de The New England Journal of Medicine,
participaron 145 pacientes con hiperhidrosis
axilar, que habían probado otros métodos para
acabar con su problema, como la terapia con
cloruro de aluminio tópico. Los médicos
inyectaron a cada paciente 200 U (unidad
internacional) del potente veneno en una axila y
un placebo en la otra, de forma aleatoria y
doble ciego. Dos semanas después de comenzar el
tratamiento, las tasas de sudor habían
disminuido considerablemente. Mientras que el
sudor medio de la axila tratada con el veneno
variaba de 24 a 27 mg por minuto, en la axila
que recibió el placebo había una producción de
sudor de 113 a 144 mg en el mismo espacio de
tiempo. A los 15 días del inicio del estudio,
los facultativos comenzaron a inyectar 100 U de
toxina botulínica en vez del placebo, lo que
redujo la producción de sudor en esa axila de 32
a 39 mg. por minuto. Tras observar que no
causaba efectos secundarios tóxicos, los médicos
pidieron a los participantes que valoraran su
grado de satisfacción con la terapia. El 98%
declaró que ellos se la recomendarían a otros
pacientes. En Venezuela el Dr. Daniel
Slobodianik nos indica que se ha estado
empleando la toxina botulínica para el
tratamiento de el exceso de sudoración de las
axilas y las manos con resultados verdaderamente
maravillosos. Comenta el Dr. Slobodianik que no
todos los pacientes responden de la misma manera
ya que cada individuo es diferente, pero que en
líneas generales la respuesta al tratamiento es
altamente satisfactoria. Agrega además que el
tratamiento debe repetirse cada 3 a 6 meses ya
que este es el tiempo de efecto de la
aplicación.........................
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